Los verdaderos fantasmas son visibles

Cuando, por fin, vio al fantasma y comprobó que sí había uno en su castillo, se asustó muchísimo. De hecho, esa noche no durmió. La siguiente tampoco. La siguiente tampoco. La siguiente sí. Pero por necesidad, con mucho miedo y sin ganas.

Lo que ella no sabía es que vio un fantasma porque todos los demás querían que viera sólo ese. Ese fantasma que no existe.