Relojeando el miedo.

Ramón tiene 30 años, un trabajo estable y una buena familia.

El Lunes, sin poder dormirse, miró la hora. Eran la 1:11. Se sorprendió porque siempre veía la hora en número capicúa.

Se refregó en las sábanas durante un rato y miró nuevamente el reloj digital. Marcaba las 2:22.

Rápidamente, se volteó dándole la espalda al reloj. Un espejo reflejaba una hora: Las 3:33.

En forma de brisa, le entró un leve temor. Y ya entregado al desvelo entró en el juego.

Dejó pasar los minutos y cuando vio la hora, eran las 4:44.

Pasó lo mismo con las 5:55. Pero estaba tranquilo porque el embrujo se terminaría ahí dado que el reloj no puede marcar las 6:66.

Entre dormido, ojeó el reloj. Eran las 6: 63. Sonrió. Se durmió tranquilo.

Nunca más supieron de él.

4 comentarios:

bookCreativoNiko dijo...

quien sabe de delirios, sabe que hay que entregarse a lo que venga.
buen relato.

NEO dijo...

Felicidades, muy buena manera de contar historias…

pame dijo...

Pibe!!!Me entro el miedo gralmente me pasa eso!!!jeje
Cuantos minutos tiene una hora?
Gusto!
Quizás no era necesario en ciertas partes q hablabas de la hora!
Algo q tal vez fue buscado pero suena raro son los tiempos q usas!
Me suena raro, pero como diria Lizzet hay q preguntar si es un recurso o un error!
Beso!
Cuidate!
Pam C.

Lizzet dijo...

¡genial!
me parece que es un recurso el de repetir lo de la hora..
da miedo..
Li